Durante una conferencia realizada en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, integrantes del Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca cuestionaron el desarrollo de este producto, que el gobierno federal presentó recientemente como parte de su apuesta por nuevas tecnologías agrícolas. El colectivo pidió aplicar el principio de precaución antes de permitir su fabricación o uso.

"Si es fungicida no es bio", señalaron los representantes del espacio, al cuestionar que se le llame biofungicida a un producto diseñado para atacar hongos que, dijeron, cumplen un papel esencial en el suelo. "Los hongos son el motor del suelo y la agroecología", agregaron.

El colectivo extendió sus críticas a otras herramientas de manipulación genética que, según dijo, el gobierno impulsa sin suficiente cautela: la edición genética de cultivos, los plaguicidas basados en ARN y la liberación de moscas transgénicas. "Están impulsando la fabricación de una nueva generación de organismos modificados genéticamente sin tomar en cuenta el principio de precaución", afirmaron.

Para los milperos y comunidades de la región, estos cuestionamientos no son un tema abstracto: en buena parte de la Mixteca, la milpa sigue siendo la base de la alimentación y la economía de miles de familias, y cualquier cambio en las reglas o tecnologías del campo impacta directamente en esas comunidades. El colectivo también relacionó el modelo de agricultura industrial con problemas de salud que, según expuso, se han extendido en la población: aumento de obesidad infantil, padecimientos renales, distintos tipos de cáncer, diabetes, presión arterial alta, enfermedades que afectan el sistema nervioso y problemas de fertilidad.

En el encuentro también se abordó la sequía que ha golpeado las milpas del estado por el calentamiento global. El Espacio Estatal se pronunció en contra de la construcción de presas y trasvases, al considerar que no atienden las causas estructurales de la crisis hídrica y pueden beneficiar intereses económicos por encima de las necesidades de las comunidades. "Retener el agua en el suelo será nuestra prioridad", sostuvieron.

Los participantes defendieron además el intercambio de semillas nativas y criollas, así como prácticas comunitarias de ayuda mutua como la guelaguetza, la gueza, la gozona y la mano vuelta, formas de organización que, dijeron, los programas gubernamentales no han logrado fortalecer. "Entendemos la defensa del maíz y de la milpa como la defensa del territorio", expresaron, y agregaron: "no sembramos maíz para vender, nuestros ancestros nos enseñaron que el maíz y la milpa son el corazón de la comunalidad". El colectivo cerró con un llamado directo a las autoridades: "si quisieran iniciar con la transformación deben aprender a escuchar los reclamos e iniciativas de los pueblos".

La información sobre este encuentro fue reportada por El Imparcial de Oaxaca.